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Bajo la lupa

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Así se llamaba el primer programa de radio que hice en mi vida. Se trasmitía por «FM Sensación» de Avellaneda. Lo hacíamos con Pablo Kulcar y Mauro Federico… eramos tan jóvenes. Y sin embargo, por ese programa tuve que encontrarme cara a cara con el legajo que de mi persona tenía el Ejército Argentino, cuando no había redes sociales, ni siquiera internet y, sin embargo, ahí estaba redactada mi actividad, la de mis hermanos y la de mis viejos.

Así como ahora muches marcan «una cosa es saber que te miran y otra que aparezca tu nombre y tu actividad en una ficha de la AFI», la sensación de estar «bajo la lupa» no es agradable.

La lista se difunde, justo justo (vaya casualidad) cuando la actividad periodística enfrenta los avatares de la pandemia y el aislamiento social, que se traducen en la práctica en el avance de prácticas de las empresas -las mismas que recurrieron al ATP- para sacar el jugo a les periodistas.

Lo que no se cuenta, es que el 66% de les periodistas del país cobran sueldos inferiores a los valores de la canasta básica.

Casi el 40% de les periodistas tiene que tener por lo menos dos empleos, por esto de que «el sueldo no alcanza».

El 75% de les trabajadores de prensa están haciendo teletrabajo sin que haya respeto a los tiempos personales (consultoras de RRHH favor hacer fila para explicarles a les editores de medios sobre la importancia del balance entre vida laboral y personal), sin los recursos mínimos provistos por las empresas (dispostivos, planes de datos, etc.) y mientras empiezan a llegar este mes las facturas de luz y gas con incrementos lógicos en los niveles de consumo generados por el hecho de estar todo el tiempo en casa…

Honestamente, qué celebramos ayer? Ya sé, ya se, que dadas las circunstancias está bueno decir, soy periodista. Trabajo en los medios de comunicación. Y mejor aún. Les periodistas somos esenciales.

Y aunque esenciales, vienen perdiendo contra la inflación y contra las políticas de concentración de empresas que derivan en la eliminación de empleos.

Los fríos datos de la situación de les periodistas argentinos no son fruto del imaginario colectivo, sino resultados de la encuesta realizada por el sindicato de Prensa de Buenos Aires, que se preocupa por saber a quienes representa.

Como diría mi abuela, nada nuevo bajo el sol. Sólo que ahora lo ponemos a la luz.

Abro este panorama porque muchas de las empresas sobre las que hablamos habitualmente son las mismas para las que trabajan les periodistas.

La encuesta realizada por el Sipreba, también marca que los «freelancers», una forma elegante de decir monotribustistas de esta actividad, son les más perjudicades desde que comenzaron las medidas sanitarias.

Esto ocurre en un gremio de trabajadores de prensa, que lleva cinco años luchando por los puestos de trabajo. Más de 4.500 empleos menos.

Pero como el movimiento se demuestra andando, la federación que agrupa a los sindicatos de trabajadores de prensa (FATPREN) aprobó impulsar la creación de una tasa sobre la facturación por publicidad local de las plataformas digitales multinacionales.

Para tener dimensión del asunto….Según la Cámara Argentina de Agencias de Medios, la publicidad en internet se llevó $ 8.774 millones en 2018, año en el que Google facturó en Argentina $ 6.000 millones, según publicó Infonegocios.

La iniciativa va en línea con la postura de la Federación Internacional de Periodistas, portavoz de los periodistas en el sistema de Naciones Unidas, que propuso la «Plataforma hacia un periodismo de calidad», en la que insta a los Estados de todo el mundo ha iniciar un proceso para cobrar impuestos a las GAFAM (Googel, Apple, Amazon, Facebook, Microsoft) para salvar al periodismo frente a la emergencia del Covid 19.

En definitiva la propuesta por estas latitudes es crear una tasa a las plataformas digitales multinacionales del 6% sobre la facturación local, para con esos recursos «retribuir el trabajo periodístico argentino y sostener la pluralidad informativa».

También proponen «redefinir el sentido y uso de la cuantiosa masa de recursos públicos que el Estado Nacional, los Estados provinciales y locales destinan a la pauta publicitaria con un objetivo de la promoción de la diversidad informativa y un trabajo periodístico en condiciones de calidad»

En términos prácticos, la idea es que el 30% del Presupuesto anual del Estado nacional destinado a pauta oficial se direccione a este fondo e invitar a las provincias y municipios y comunas a adherir a esta iniciativa».

Claramente subyace en el fondo de la propuesta, la situación de la cantidad de empresas que se nutren de la pauta oficial pero eliminan puestos de empleo o priorizan la contratación de freelancers por sobre puestos laborales alineados con los criterios mínimos del trabajo decente.

Otra iniciativa es crear un sistema mediante el cuál oyentes, lectores y televidentes, u organizaciones con o sin fines de lucro podrán contribuir voluntariamente a este fondo destinado a salvar el trabajo periodístico argentino.

Estos fondos se utilizarán para mejorar las condiciones laborales y sociales de les trabajadores y para financiar proyectos de innovación tecnológica de pequeñas empresas locales y nacionales, del sector cooperativo, emprendimientos autogestionarios y comunitarios. Todos los emprendimientos comunicacionales deberán demostrar la necesidad y utilidad pública de los proyectos que pretenden utilizar estos fondos.

En el uso de estos fondos se priorizará la atención de situaciones críticas que pongan en riesgo la continuidad de puestos de trabajo con el fin de ayudar a su sostenimiento y el apoyo a los productores de información que mediante su trabajo periodístico tengan como fin promover la diversidad informativa y el bien común.

La administración del Fondo estará en manos de un Consejo integrado por el Estado Nacional, la entidad sindical de les trabajadores de prensa con personería gremial nacional y el sector empresario privado.

Se viene un nuevo FSU?

Hasta la semana que viene!